Introducción al paradigma del Acceso Abierto (Open Access)

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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Hace un tiempo hablábamos aquí sobre los Recursos Educativos Abiertos (OER en sus siglas en Inglés). Este movimiento, sin embargo, no emerge de la nada, sino que se enmarca en otro de mucho mayor calado — todo un nuevo paradigma, según algunos autores — que ha venido a llamarse Acceso Abierto u Open Access (OA). Este acceso se refiere al acceso al conocimiento, en sentido amplio, o al acceso a las publicaciones científicas y educativas, en sentido más estricto.

Este cambio de paradigma se origina por dos grandes constataciones, ambas derivadas de la creciente incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en nuestras vidas:

  • Por una parte, hay un creciente consenso que la información y, muy especialmente, el conocimiento, son piezas clave en el funcionamiento y desarrollo de las sociedades. No en vano, se han convertido ya en términos populares conceptos como Sociedad de la Información o Sociedad del Conocimiento.
  • Por otra parte, esas mismas tecnologías han hecho posible que la información se almacene en formato digital, cuyo coste de difusión y reproducción es ínfimo, tanto en términos absolutos, como, sobretodo, en relación al papel.

Existen, además, tres aspectos que han venido a reforzar los dos puntos anteriores:

  • El primero es el tradicional funcionamiento de la Academia, acostumbrada a auparse sobre hombros de gigantes para, a través de los descubrimientos ajenos, sumar la propia aportación a la ciencia y, en definitiva, al saber de la Humanidad
  • El segundo han sido los sorprendentemente crecientes precios de las publicaciones científicas, muy por encima de las tasas de inflación de los países de origen, que han dificultado el acceso a dichas publicaciones y, en el peor de los casos, lo han directamente hecho prohibitivo para científicos de economías menos desarrolladas
  • Por último, nos hallamos ante la paradoja de que gran parte de los gastos en investigación y desarrollo son pagados con fondos públicos — de nuestros impuestos — y, no obstante, los resultados no son de libre acceso porque dependen de derechos que ostentan, no ya los financiadores o los autores, sino las editoriales.

Ante la creciente importancia (de la difusión) del conocimiento y el decreciente coste de reproducirlo y compartirlo, en contraposición a los crecientes precios y el hecho de tener secuestrados los resultados de un gasto público, el mundo universitario ha ido liderando una serie de acciones que han acabado por calar en otros muchos estamentos de la sociedad.

De lo que se trata, y siempre de forma que no tenga porqué ir en detrimento de los derechos de los autores o reproductores (llámese copyright, propiedad intelectual o cómo se desee), es de intentar aprovechar las indudables ventajas de los formatos digitales para hacer de ese conocimiento no un bien escaso sino, bien al contrario, algo al alcance de todos, y muy especialmente de (a) la comunidad científica, que debe edificar sobre ese conocimiento ya existente y de (b) los países en vías de desarrollo, para que no tengan que reinventar la rueda y puedan aprovechar la sabiduría común para progresar y alcanzar mayores cuotas de bienestar.

Nos gustaría enlazar aquí una compilación de lecturas introductorias a la cuestión del Acceso Abierto, con especial énfasis en esta última perspectiva de los países en vías de desarrollo. La compilación puede encontrarse en la siguiente referencia:

Ismael Peña-López (2007) “A Reader on Open Access for Development” En ICTlogy, #41, February 2007. Barcelona: ICTlogy.
Consultada en línea el 16 de febrero de 2007 en http://ictlogy.net/review/?p=503

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Más sobre Recursos Educativos Abiertos

El lunes hablábamos sobre Recursos Educativos Abiertos como un medio de promoción de la autonomía de las sociedades y de los individuos en el acceso a la cultura y la educación. Pongamos un ejemplo. Hoy es posible que un estudiante de cualquier universidad española tenga acceso a muchos de los recursos pedagógicos que un profesor del MIT utiliza durante sus clases. Es decir, el acceso al material de uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo en un sólo click -o en varios, dependiendo de quien navegue.

El ejemplo es aplicable a cualquier alumno en Cuba, Marruecos, Rusia, Vietnam, Japón o Guatemala.

Pero, tal como discutíamos el lunes, la cuestión está en si efectivamente la información está tan al alcance de la mano como parece. Entre la mano y la información está Internet y no resulta tan sencillo obtener un acceso a Internet cuando se estudia desde un país africano en el que el precio de conexión es prohibitivo, o desde un lugar donde las restricciones a la información existen incluso para la Red.

Recursos Educativos Abiertos, ¿el futuro?

Uno de los temas centrales de debate en el campo del e-learning y la Universidad es el de los Recursos Educativos Abiertos, Open Educational Resources para quienes lo prefieran en inglés. El término fue acuñado por el Foro de la UNESCO para el análisis del impacto del OpenCourseWare en los países en desarrollo.

El término recurso educativo es extremadamente amplio y engloba cualquier tipo de material con contenido académico: notas de clase, artículos, libros de texto, presentaciones, material multimedia, etc. Es decir, cualquier tipo de contenido susceptible de ser utilizado para el aprendizaje y la investigación. La etiqueta abiertos está ligada al concepto de libertad propio del Software Libre. Se trata de Recursos Educativos accesibles de manera libre, modificables y reutilizables por parte de toda la comunidad educativa.

MIT y Open University UK decidieron hace ya algunos años abrir sus contenidos de manera libre y accesible a todos los usuarios, y constituyen probablemente los dos ejemplos más prominentes en la creación, uso y difusión de Recursos Educativos Abiertos. La cuestión, por tanto, está clara. Se trata de hacer disponible el conocimento de manera libre.

Pero, ¿son todos los recursos son útiles en el mismo grado? ¿son todos ellos son susceptibles de convertirse en un material didáctico del suficiente nivel? ¿Cuáles son los requisitos didácticos y pedagógicos mínimos?

Además, es cierto que los Recursos Educativos abiertos son un elemento de promoción de la autonomía de la sociedades en el acceso a la cultura y el conomicimento, pero ¿hasta que punto son útlies los REA para individuos y sociedades en las que el acceso a Internet es un lujo? Por otra parte ¿es sostenible el modelo desde el punto de vista económico para las universidades?

Conocimiento libre y gratuito para todos

Cuando fuimos perfilando el potencial de la Sociedad de la Información y del Conocimiento nos dimos cuenta de la importancia que tendría el poder acceder o no al conocimiento. De ahí todo el debate sobre el Digital Divide o Brecha Digital. Sin duda hemos avanzado y estamos avanzando en este tema, aunque el camino por recorrer es todavía largo y difícil. Uno encuentra por ahí historias, a veces inverosímiles, como la que me contaba ayer una profesora mexicana. Me decía que un grupo de personas que residen en un pueblo de la selva mexicana deben recorrer varias horas en barca por el río para acceder a una población desde la que se conectan, vía internet, para enviar mensajes y pedir cosas elementales como medicinas o comida. Sorprendente pero cierto. Seguro que todos hemos oído o vivido experiencias como ésta.

Pero, a parte de la dificultad primera que es acceder o no a la información se añade otra, la del coste de la información a la que accedemos. Podríamos analizar este tema desde diversos puntos de vista, pero dejadme hoy que lo analice desde la realidad universitaria. La institución universitaria debe fomentar -forma parte de su misión- la creación y la difusión del conocimiento. Y si así lo hace se produce una situación curiosa, y es que los que queremos acceder a esa información, publicada en revistas y bases de datos académicas, debemos pagar por ello. Las instituciones universitarias pagan dos veces por lo mismo, una vez a través del salario de los docentes y personal investigador de la universidad para que generen conocimiento y resultados de investigación, y otra, a menudo a través de las bibliotecas, para acceder al conocimiento que la misma institución ha producido. Interesante, ¿no?

Por suerte, iniciativas cada vez más extendidas como la de Creative Commons, que facilita el libre acceso al conocimiento siempre que el autor así lo exprese, vienen a ayudar al desarrollo de esta idea de acceso libre y gratuito a la información y al conocimiento. ¿No deberíamos pensar que si el XIX consumó la idea de la formación básica como deber y de forma gratuita, ahora, en el siglo XIX es el momento de avanzar en el acceso libre y gratuito al conocimiento?