Datos, datos, quiero datos.

Hace sólo unos pocos años, cuano Internet no estaba presente en nuestras casas, en nuestros trabajos, en los vestíbulos de las estaciones de tren, en la puerta de las neveras o en el mostrador de una agencia inmobiliaria, cualquier duda se eternizaba hasta que alguien daba con la respuesta. A preguntas del estilo ¿cuánta gente debe vivir en Nueva Yorki? ¿Cuántos kilómetros debe medir la Gran Muralla china? ¿Cuándo se aparean los osos polares? ¿De qué raza es el perro de Las Meninas? o ¿cómo meterías un huevo de gallina por la boca de una botella? les seguía un apagón informativo equivalente al tiempo necesario para consultar la Espasa-Calpe, un experto en la materia, un profesor de ciencias enrollado o el número de abril de 1989 de la revista Hablemos de Perros.

Las cosas han cambiado, en un sólo click, el lector de este post ha podido saber todo lo que nos preguntábamos, sin moverse de su silla y en poco más de 30 segundos. Ya sé que no descubro nada con esto, la información está disponible en un instante y eso ya lo sabíamos. Todo es extremadamente sencillo y el conocimiento, la cultura ya puede vivir fuera de nosotros y expandirse por la red.

Esa es la luz, pero la luz tiene sombras. Hablaremos de ellas.

Por cierto, el link del huevo está roto.

¿Educar con las TIC’s o para las TIC’s?

Uno de los argumentos más utilizados para promover con fuerza la introducción de las TIC en la educación escolar sostiene que la escuela debe proporcionar a sus alumnos conocimientos y habilidades en el manejo instrumental de dichas tecnologías, ya que en un futuro el mercado laboral exigirá estos requisitos de forma generalizada. Desde este punto de vista, lo que importa fundamentalmente es que los alumnos estén familiarizados con las TIC, puedan utilizar sus programas con facilidad y dispongan de un conjunto de habilidades para buscar, procesar y transmitir información digitalizada y para trabajar y comunicarse a través de la Red.

Otro argumento igualmente utilizado, en cambio, pone el acento en la capacidad de las TIC para transformar las formas a través de las cuales se enseña y se aprende en los entornos educativos formales. En este caso, lo relevante se sitúa en la innovación, en  la capacidad de las TIC para transformar y mejorar los procesos educativos en un horizonte de formación a lo largo de la vida.

A menudo nos encontramos que resulta difícil abordar, en la práctica, con la misma intensidad i al mismo ritmo estos dos tipos de objetivos. Quizá por eso sea interesante confrontarlos.

¿Cual de los dos argumentos presentados os parece más interesante?

¿Teniendo en cuenta la situación actual de la educación escolar y el grado de presencia de las TIC en los hogares y los entornos de ocio de niños y jóvenes, en cual de estos dos grandes objetivos se debería focalizar de forma prioritaria el sistema educativo?

Conocimiento libre y gratuito para todos

Cuando fuimos perfilando el potencial de la Sociedad de la Información y del Conocimiento nos dimos cuenta de la importancia que tendría el poder acceder o no al conocimiento. De ahí todo el debate sobre el Digital Divide o Brecha Digital. Sin duda hemos avanzado y estamos avanzando en este tema, aunque el camino por recorrer es todavía largo y difícil. Uno encuentra por ahí historias, a veces inverosímiles, como la que me contaba ayer una profesora mexicana. Me decía que un grupo de personas que residen en un pueblo de la selva mexicana deben recorrer varias horas en barca por el río para acceder a una población desde la que se conectan, vía internet, para enviar mensajes y pedir cosas elementales como medicinas o comida. Sorprendente pero cierto. Seguro que todos hemos oído o vivido experiencias como ésta.

Pero, a parte de la dificultad primera que es acceder o no a la información se añade otra, la del coste de la información a la que accedemos. Podríamos analizar este tema desde diversos puntos de vista, pero dejadme hoy que lo analice desde la realidad universitaria. La institución universitaria debe fomentar -forma parte de su misión- la creación y la difusión del conocimiento. Y si así lo hace se produce una situación curiosa, y es que los que queremos acceder a esa información, publicada en revistas y bases de datos académicas, debemos pagar por ello. Las instituciones universitarias pagan dos veces por lo mismo, una vez a través del salario de los docentes y personal investigador de la universidad para que generen conocimiento y resultados de investigación, y otra, a menudo a través de las bibliotecas, para acceder al conocimiento que la misma institución ha producido. Interesante, ¿no?

Por suerte, iniciativas cada vez más extendidas como la de Creative Commons, que facilita el libre acceso al conocimiento siempre que el autor así lo exprese, vienen a ayudar al desarrollo de esta idea de acceso libre y gratuito a la información y al conocimiento. ¿No deberíamos pensar que si el XIX consumó la idea de la formación básica como deber y de forma gratuita, ahora, en el siglo XIX es el momento de avanzar en el acceso libre y gratuito al conocimiento?

¿Cambio de paradigma educativo?

Cuando Internet –una tecnología de información y de comunicación, no lo olvidemos- irrumpió con fuerza en el campo educativo muchos auguraron cambios relevantes en los procesos de enseñaza y aprendizaje. Cambios en el papel de los profesores, en la forma de aprender y de estudiar, en la forma de trabajar los contenidos de aprendizaje, en la relación entre estudiantes y profesores, etc. Y los que más concluyeron que, en definitiva, nos encontrábamos ante un eminente cambio en el paradigma educativo. ¿Ha sido o esta siendo realmente así?

Según wikipedia el término paradigma, en su significado contemporáneo definido por el filósofo científico Thomas Kuhn, seria “el conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo”. Cuando esas prácticas se modifican se produce un cambio de paradigma. Un ejemplo lo encontramos en la Física y es el provocado por Einstein en 1905 con su trabajo sobre la relatividad especial. ¿Pero es este el caso en Educación a partir de uso de Internet en los procesos de aprendizaje?

Esta claro que Tecnología y Educación van de la mano desde hace tiempo y mantienen una relación bastante saludable y sospechamos que duradera. Su complementariedad goza de un potencial muy alto en beneficio de los diferentes actores de cualquier sistema educativo. Pero, esta relación enmarcada hoy, en el siglo XXI, en plena Sociedad de la Información, ¿conlleva realmente un cambio de prácticas en la disciplina educativa? Una pregunta abierta más para el debate.

La melodía que llegó de Internet

La música, probablemente sólo junto a la pintura, constituye la más universal de las artes -iba a escribir artes humanas, pero he decidido no hacerlo por si acaso se ha descubierto por fin que los chimpancés son capaces de hacer música.

Las manifestaciones musicales más antiguas de las que tenemos registro escrito datan de entre 4.000 y 1.500 años a.C., pero la inmediatez de la manifestación musical -un simple tronco hueco y una rama parecen servir- nos hacen pensar que la música y el ritmo han acompañado al ser humano desde los primeros días de su existencia.

Sin embargo, podemos disfrutar de las pinturas rupestres de Altamira, pero no de la música que estos artistas interpretaron. Hasta finales del siglo XIX y la invención del fonógrafo, la música estaba únicamente pensada para ser escuchada en directo y, a diferencia del resto de artes, su vida era efímera y duraba lo que la interpretación.

El siglo XIX y su hermano mayor, el siglo XX, lo cambiaron todo. La música salió de los instrumentos para quedar grabada en discos y ser escuchada en cualquier momento y lugar, los diferentes estilos, las interpretaciones musicales y las músicas de todos los lugares del mundo encontraron por fin un medio físico donde convertirse en eternas.

Cómo no, la era digital vino a darle una vuelta de tuerca a todo esto y el mp3 revolucionó la música y la forma de acceder a ella.

¿De qué manera ha modificado la llegada de las tecnologías digitales nuestra relación con la música y con su consumo?

 

Competencias vs. competitividad

Una cuestión que interesa a los potenciales clientes de las soluciones de elearning y también, claro está, a los proveedores de estas soluciones es cómo fomenta el elearning la mejora de la competitividad de los trabajadores.

Las empresas tienen que poder evaluar la mejora competitiva que en los equipos humanos genera el elearning. ¿Cómo se puede medir la mejora de competitividad del equipo y de la empresa? ¿Cómo poder evaluar los elementos de mejora producidos por la formación virtual y compararlos con los generados por una forma de tipo más tradicional?

¿Son lo mismo, pues, competencias y competitividad?

A veces puede dar la impresión de que la inversión en formación no revierte en las capacidades competitivas de los recursos humanos de la empresa. Así las cosas, ¿cómo mejorar la competitividad del capital humano de la empresa?

Picaresca tecnológica

Las nuevas tecnologías entraron hace mucho en las aulas. Por ejemplo, las presentaciones en ppt a través de un cañón están substituyendo a las pizarras en las aulas de nuestro país. No sólo liberan al docente de la tiza en las manos y reducen los riesgos de alergia a los ácaros del polvo entre la población infantil. El cambio, claro está, va mucho más allá.

Las nuevas tecnologías permien construir explicaciones mucho más amenas, introducir elementos multimedia inimaginables en una lección centrada en los contenidos de los manuales de texto, los alumnos pueden aprender más y mejor, con menos esfuerzo y de forma entretenida y dinámica; los docentes y los padres pueden disponer de información constante y actualizada sobre los progresos de los alumnos, agilizar el feedback, y realizar un seguimiento sencillo de la evolución del aprendizaje. Las tutorías pueden ser convocadas por correo electrónico y ser realizadas a través de videoconferencia. Son muchas y amplias las posibilidades que las TIC ofrecen a todos los implicados en el proceso educativo: alumnos, padres y profesores.

Sin embargo, las nuevas tecnologías alimentan la picaresca de los alumnos. Hoy es posible copiar en los exámenes utilizando un teléfono con Bluetooth, descargar trabajos enteros de Internet o aprovechar la brecha digital entre profesores-padres y alumnos en beneficio de la picaresca de estos últimos.

¿Es posible controlar el mal uso de las TIC en la escuela?

Universidades corporativas

Nacieron durante la década de los setenta al amparo de las grandes corporaciones estadounidenses, y se desarrollaron durante la década siguiente. Llegaron a Europa hace relativamente poco tiempo y han ido proliferando de manera gradual en los países de nuestro entorno. Son las llamadas Universidades Corporativas, una de las formas que las grandes empresas han encontrado para dar salida a las necesidades de formación de sus empleados.

En un campus presencial o a través de la red, el objetivo de una universidad corporativa es dar coherencia a la formación de sus empleados de una manera rápida y flexible, de forma que la actualización de sus conocimientos se produzca en tiempo real. Por otra parte, constituye un instrumento eficaz para transmitir los valores de la empresa.

Actualmente en España, sólo Unión Fenosa dispone de una verdadera universidad corporativa ya que, en general, se trata de un fenómeno únicamente desarrollado en grandes corporaciones.

Parece evidente que las empresas medianas no disponen de los recursos ni de las capacidades organizativas y logísticas de las que disponen las grandes corporaciones. De esta manera, no parece extraño que el fenómeno de las universidades corporativas sea exclusivo de las grandes empresas.

Sin embargo, como en el caso de las empresas más importantes, el e-learning constituye una buena alternativa de acceso a la formación para pequeñas y medianas empresas. Permite, por ejemplo la actualización constante y ágil de los contenidos, la construcción de programas a medida para cada una de las empresas en función de sus necesidades, reduce significativamente los costes de formación y permite el acceso a los programas sin necesidad de que los trabajadores tengan que desplazarse para asistir a sesiones presenciales. Finalmente, las posibliidades de seguimiento del aprovechamiento por parte de los empleados son mayores.

Aún así, son minoría las PYME que utilizan la formación virtual para satisfacer las demandas de formación de sus empleados.

Teniendo en cuenta que las Universidades corporativas son un fenómeno limitado a grandes corporaciones, las dificultades estructurales de las PYME para ofrecer formación a sus empleados, que la mayor parte del tejido empresarial español está formado por este tipo de empresas y el escaso aprovechamiento de las posibilidades ofrecidas por el e-learning, ¿está en riesgo la competitividad del tejido empresarial español?

¿Cuáles son las alternativas de formación de las PYMES españolas? ¿Qué modelos de formación serían necesarios en el caso de las pequeñas empresas?

Eformación y formación en la empresa

La Fundación France Telecom publica anualmente un informe titulado eEspaña en el que se analiza la penetración, uso y desarrollo de las TIC en nuestro país. En el apartado eFormación, se recoge un epígrafe relativo al uso que las empresas españolas realizan de las TIC como herramienta de formación.

A destacar: mientras el 95% de las empresas considera que la formación online en el ámbito de la empresa es un modelo de futuro, sólo el 40% cree que el nivel de calidad de ésta es igual o superior a la formación presencial; asimismo, la mayor parte de las empresas españolas cree que se trata de un modelo capaz de complementar pero no substituir a la formación presencial. En 2005, el 54% de las empresas de más de 250% empleados utilizaron aplicaciones de eformación para sus empleados, mientras que sólo el 27% de las empresas de entre 10 y 49 empleados, utilizaron estas aplicaciones. ¿Estamos, pues, ante un modelo únicamente aplicable a grandes empresas, pero no extrapolable a las PYMES?

Si tenemos en cuenta que, en nuestro país, en 2003, el 50,5% de los empleados trabajaban en microempresas (Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Dirección General de Política de la PYME), ¿cuáles son las perspetivas de futuro de la eformación en nuestro país?

¿Creamos el futuro?

Interesantísimo artículo publicado en ArtNodes. En él, no se analiza el uso de la tecnología en el arte, sino que se realiza un recorrido a través de la presencia de la tecnología en el arte. Ejemplos como 1984 o Blade Runner son repasados en este artículo en el que se revisan las predicciones elaboradas durante los últimos 25 años para después dibujar el panorama esperado de la Sociedad de la Información.

Así por ejemplo, ¿existe en 2006 el Gran Hermano de Orwell? ¿Es creíble el voluminoso HAL 9000 de 2001: Una odisea en el espacio? ¿Es la ficción la que imita a la realidad o es la realidad la que imita a la ficción?