El futuro del binomio educación-tecnología (II)

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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N.d.E: Viene de El futuro del binomio educación-tecnología (I)

Flickr es un ejemplo paradigmático: mientras algunos usuarios se limitan a subir sus fotos y a compartirlas, otros se agrupan alrededor de un foco temático para aprender a manipular capas o mejorar el proceso de revelado en blanco y negro, por ejemplo. La comunidad de práctica de Flickr es un paradigma de creación y transmisión de conocimiento en este sentido.

El conocimiento (sobre fotografía, en este caso) ha escapado de los espacios tradicionales (escuelas), y está fuera de control, o mejor dicho, es controlado por los propios usuarios que desean adquirirlo.

En este sentido, el modelo pedagógico ha cambiado (o debe hacerlo si aún no lo ha hecho): de un modelo centrado en el profesor, quien genera, filtra, presenta y transmite el conocimento como mejor le parece, hacia un modelo donde es el estudiante quien busca, mezcla, crea y comparte. Pero esto no implica la desaparición del profesor, al contrario, la figura de una persona capaz de validar y certificar el proceso seguido por cada estudiante se convierte en esencial para asegurar la calidad del proceso de aprendizaje.

El problema es doble: por una parte el conocimiento crece y crece como una esfera de radio R, la investigación es la superficie de dicha esfera, y crece proporcionalmente al cuadrado de R, pero la cultura, que es todo el espacio de conocimiento que va creciendo, crece proporcionalmente al cubo de R, lo cual puede resultar insostenible.

Por ejemplo, ¿es lo mismo estudiar informática hoy día que hace tan solo 10 años? En absoluto, el conocimiento al respecto ha crecido considerablemente y aunque algunos temas ya se den por obsoletos, son necesarios para poder presentar el estado del arte actual; es esta acumulación de contenidos la que nos obliga a resumir, sintetizar y conceptualizar dicho conocimiento de forma que pueda ser localizado y adquirido, y desarrollado, por supuesto.

Y aquí aparece el segundo problema, y una posible solución: ¿cómo organizar y describir todo este conocimiento? Pues mediante el uso de tecnologías semánticas, pero adaptadas a las necesidades de los usuarios. La web semántica actual se plantea como una herramienta para que las máquinas “entiendan” según que conceptos, pero este planteamiento es insuficiente.

poner todos los contenidos en su contexto particular mediante el uso de conceptos que son cercanos a los usuarios. La única manera de aprender a partir de una base de conocimiento ingente y en continuo crecimiento es mediante el uso de tecnologías que permitan la localización de contenidos (en el sentido amplio: recursos, actividades, etc.) a partir de conceptos que se desea desarrollar, optando por un aprendizaje continuo basado en la adquisición y desarrollo de competencias.

La tecnología semántica puede ser una solución, pero aún falta mucho para llegar a lo que se pretende cuando se proponen proyectos y publicaciones bajo el nombre “technology enhanced learning“.

No obstante, el nombre me parece muy bien escogido (más que e-learning, por ejemplo), ya que describe perfectamente la posición de la tecnología: nunca central, sino siempre de soporte con un objetivo claro, el de mejorar.

Para poder afrontar el problema anterior es necesario redefinir el rol del profesor, que debe cambiar completamente y, de hecho, multiplicarse y especializarse en diferentes facetas: el diseñador de mapas competenciales, el compositor de itinerarios formativos, el evaluador de competencias, etc. Cada rol permite al estudiante progresar en este proceso de aprendizaje al largo de la vida (lifelong learning) y ser parte de una comunidad que crea y mantiene el conocimiento de una área en concreto, aunque cada vez más se impone la multidisciplinariedad como mecanismo necesario para la correcta formación de profesionales y, sobre todo, de ciudadanos responsables.

La pregunta clave es ¿por qué? Si no es posible hacerse esta pregunta o obtener una respuesta a la misma nos encontramos ante un problema que quizás no deba ser planteado o deba ser reformulado. ¿Por qué necesitamos el álgebra? La respuesta no puede ser ¡Porque si!, los estudiantes ya no aceptarán ese tipo de respuestas.

El futuro pasa por la cesión del control del proceso de aprendizaje a los propios estudiantes, y convencerlos de que los nuevos roles del profesor son los adecuados para su preparación. El profesor ya no es un enemigo y los compañeros de estudio ya no son competidores.

El uso de herramientas web 2.0 comportará la aparición de entornos personales de aprendizaje que formarán las comunidades de aprendizaje tal y como las entendemos ahora, pero esto no será posible si no existen tecnologías sencillas que los usuarios puedan usar y adaptar a sus necesidades, o crearemos nuevas barreras y brechas digitales.

El uso de estándares sencillos será clave en este proceso, y desde el punto de vista metodológico será necesario desarrollar nuevas competencias que ahora quedan relegadas (trabajo en grupo, autoorganización, etc.) y que son importantes para este cambio de paradigma. Si hoy día el modelo de negocio de la industria musical está en crisis, en un futuro cercano también lo estarán el de las empresas que generan y editan contenidos>, o el de las que proveen servicios educativos.

Si han llegado hasta aquí podemos darnos más que por satisfechos. Si el texto les ha resuelto alguna duda, perfecto, pero si les ha planteado alguna pregunta, mucho mejor.

Es en espacios de debate como el que planteó el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de la UOC donde realmente se tienen visiones de un futuro mejor, y todo se resume a empezar por hacerse una pregunta colectiva y tratar de responderla: ¿cual es el futuro del binomio educación-tecnología?

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2 comentarios en “El futuro del binomio educación-tecnología (II)

  1. Me encantar{ia conpartir algunas experiencias, puesto que soy algo entendido en relaciones docente-estudiante y los prblemas que pudiesen existir en el manejo y la aplicación de tecnologías

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