Web 2.0 y el papel de la Universidad (I)

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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(N.d.E.) Post 1/2

El título de este artículo se responde con el lugar que le ha sido asignado en el programa del IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de Elearning de la UOC. Sin embargo, es equívoco por no ser presuntuoso: sea acertado el epíteto de “2.0” para la Web, o más que acertado, sea compartido como tal, lo que es innegable es que vivimos unos tiempos de fuerte convulsión, ya no de la web en concreto, sino de la sociedad en general. Ante este panorama, arrogarse la potestad de definir el papel de una institución ante tal marejada supone comprender perfectamente de dónde venimos, quiénes somos, dónde queremos ir y, para contestar a la pregunta, cómo.

Sí es seguramente posible, no obstante, ver cuáles han sido los paradigmas, esquemas que han ido entrando en crisis en los últimos años — o meses — y, a partir de ahí, si no dibujar una hoja de ruta, sí ser capaces de destilar algunos aprendizajes.

Crisis

La primera cuestión que querríamos apuntar es el hecho de que el aprendizaje se ha convertido en un bien, en una mercancía. En una Sociedad del Conocimiento, donde este conocimiento es materia prima, capital y producto a la vez, aprender ya no es un lujo, o una inversión, sino la gasolina que nos mantiene afinados a lo largo de la vida.

El aprendizaje, con el conocimiento como moneda de cambio, por su volatilidad y por la rapidez con qué se suceden los cambios en el exterior, en la sociedad, empieza a ser necesariamente ubicuo y tiene lugar allí donde se encuentra quien quiere aprender. No nos referimos a poder estudiar a distancia, sino que en una sociedad totalmente empapada de conocimiento, el aprendizaje tiene lugar allí donde se genera el conocimiento, en la fuente, que puede ser la universidad… pero también la empresa, los media, la red social…

Y no solamente es ésta una Sociedad del Conocimiento, sino una Sociedad Red: se nos ha hablado que para vivir en la red hay que conversar, o mejor dicho, estar en la conversación.

El potencial de cualquier punto de convertirse en generador de conocimiento, y a través de la conversación devenir un nodo en la Red, tiene sin duda mucho que ver con lo que Jonathan Zittrain llama la Internet Generativa, es decir, la capacidad generativa de que audiencias acreditadas o sin acreditar, no relacionadas entre ellas, puedan crear y distribuir código y contenidos a través de Internet, facilitada por la arquitectura originaria de Internet y llevada al máximo exponente con la llamada Web 2.0.

Una Internet Generativa basada en la economía del regalo, cuya divisa es la reputación, ya no más en un sistema de mercado con precios fijados por la oferta y la demanda. El soporte (digital) es cuasi gratuito: es la relevancia del conocimiento lo que le da valor.

Y un conocimiento que, gracias una vez más a muchísimas herramientas Web 2.0 — y otras con más tradición también — no solamente tiene un coste casi cero sino que, además, ha dejado de ser textual para ser multimedia: texto, pero también hipertexto, sonido, imagen, código para los ordenadores de la red — gracias a la familia de lenguajes basados en XML —, etc.

Unos formatos que tienen un nivel de penetración y de aceptación bastante menor que el deseado. Colectivos y generaciones enteros han vivido el doloroso y esforzado proceso de integrar nuevas herramientas, dinámicas y modos de pensar que conllevaba el conocimiento y dominio de estos nuevos formatos. Conocimiento que, por otra parte, ha sido tan natural como aprender la lengua materna para las generaciones — llamémosles nativos digitales — que han nacido o crecido con ellos en su vida cotidiana.

Estas nuevas generaciones — y los exploradores vanguardistas de las viejas — interactúan intensivamente en la red. No solamente a través de contenidos multimedia, sino utilizando la red misma como una extensión de su identidad, tejiendo redes sociales alrededor de su identidad digital.

Por último, y para cerrar el círculo, las redes sociales inciden de nuevo en cómo se gestiona el conocimiento, cómo se crea y difunde el conocimiento y, sobretodo, cómo se transmite, dando lugar a lo que George Siemens teoriza como Conectivismo: un tipo de aprendizaje en red, caótico, residente en humanos y no humanos, necesitado de estar conectado para facilitar el aprendizaje contínuo, centrado en el cómo más que en el qué.

(continúa)

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4 comentarios en “Web 2.0 y el papel de la Universidad (I)”

  1. Es muy ciero lo que se comenta aquí, la red hoy día se volvió un universo que a pesar de su complejidad se distingue al mismo tiempo por la facilidad de interconectarse entre muchas personas dada la aprición de las Redes Sociales, incluso ya se comienza a hablar de la web 3.0, que retos nos esperan…

  2. Ciertamente la aparición de la web 2.0 ha revolucionado el internet aún más, es sorprendente saber como en muchos paises la gente permanece más tiempo en las redes sociales que viendo televisión.

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