Cibercontextualizar un libro

César Córcoles está llevando a cabo una curiosa iniciativa con motivo de la publicación (hace un mes) de la última novela del autor de ciencia ficción William Gibson, Spook Country, en países de habla inglesa. Como el libro tardará en llegar traducido a nuestro país, sucede exactamente lo mismo que con la última entrega de Harry Potter, aunque lógicamente a menor escala.

Los más aférrimos fans de un determinado autor, los que no pueden esperar varios meses para poder leerlo en su idioma, realizan un gran esfuerzo en leerlo en su idioma general y, además, traducirlo para que otros lectores sin habilidades de comprensión en otros idiomas puedan disfrutar de la obra en el momento que ve la luz.

Como es lógico, este tipo de traducciones no son profesionales. En la medida en que se realizan de forma voluntaria y sin ningún tipo de intención comercial, resultan una buena forma de consumir cultura sin que sean las grandes editoriales las que marquen nuestra agenda.

Pero el esfuerzo no queda ahí. Lo que hace tremendamente interesante la labor de César Córcoles (que en este caso representa uno de millones de prosumidores de todo el mundo) es la idea de ir más allá de la mera traducción de una obra y tratar de aportar toda la información posible para ayudar a la compresión del contenido.

Es como las notas al pie del editor que jalonan tantas ediciones que tenemos en nuestras estanterías, pero en formato digital y dentro de la democracia que permiten los blogs.

Un enlace para cada concepto

Imaginen, por ejemplo, que están leyendo una novela en el parque y una de las escenas transcurre en un hotel de Los Angeles que les despierta curiosidad. Con un poco de suerte, all llegar a casa recordarán los puntos que levantaron suspicacias en la lectura e invertirán un rato en buscarlos en Google.

Ahora imaginen que alguien ya ha hecho eso por ustedes y que pueden leer una obra con todo tipo de vínculos a páginas que ilustran los lugares, personajes, marcas o conceptos reales que aparecen en el relato.

De momento la teconología permite llevar a cabo esta práctica en blogs y de una forma amateur, pero no cuesta ningún trabajo darse cuenta de que el día que el libro digital sea una realidad, la posibilidad de enlazar, geoposicionar, ilustrar con vídeo e imágenes y dar acceso a foros de discusión supondrá una verdadera revolución para la lectura.

Como muestra un botón:

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Salió a Sunset y ejecutó un elegante giro de 180 grados. Tomaron de nuevo la dirección del Mondrian, sobre asfalto finamente cubierto con la biomasa desecada de las palmeras.

“Hace años que soy fan,” dijo Alberto.

“A Alberto le preocupa la historia como espacio internalizado,” contribuyó Odile, desde un poco demasiado cerca tras la cabeza de Hollis. “Ve este espacio internalizado emerger del trauma. Siempre, del trauma.”

“Trauma,” repitió Hollis involuntariamente, cuando pasaban frente al Pink Dot. “Para en el Dot, por favor, Alberto. Necesito cigarrillos.”

“Ollis,” dijo Odille, acusadora, “me dices que no eres fumadora.”

“Acabo de ponerme,” dijo Hollis.

“Pero ya estamos,” dijo Alberto, girando a la izquierda en Larrabee y parando.

“¿Ya estamos dónde?” preguntó Hollis, abriendo la puerta y preparándose, quizá, para correr.

Alberto tenía un aspecto grave, pero no especialmente loco. “Cogeré mi equipo. Me gustaría que experimentaras esta pieza primero. Después, si quieres, podemos hablar de ella.”

Salió. Hollis también. Larrabee tenía una pronunciada pendiente de bajada hacia la llanura de la ciudad, tan inclinada que la encontraba incómoda para estar de pie. Alberto ayudó a Odile a salir del asiento de atrás. Se apoyó sobre el coche y metió las manos bajo la sudadera. “Tengo frío,” protestó.

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3 comentarios en “Cibercontextualizar un libro

  1. Transformar un texto en un hipertexto (como se sugiere) es cambiar el medio. Por lo que transformar un libro en un hiperlibro es lógico y deseable para un libro de consulta, un libro técnico o incluso un ensayo. Sin embargo una novela no es sólo un conjunto de datos estructurado, es una expresión artística creada para un medio específico, transformar el medio destruye la expresión artística transformándola en otra que tal vez no sea la deseada por el autor original.

    Imaginad que en lugar del ejemplo indicado (anotación discreta) se inundase el texto con todos los enlaces que pudiese contener la wikipedia anotados adicionalmente con comentarios de los demás lectores, el resultado sería una cacofonía que impediría la comunicación emocional autor-lector.

    Cada tecnología tiene un usos adecuado y otros inadecuados.

  2. Dos cosas.

    Una, que la intención no es traducir / anotar el libro entero, sino sólo los tres primeros capítulos (20 páginas de las cuatrocientas y pico de la obra original), como experimento.

    La segunda, que lo de anotar los libros no es algo que se invente con el hipertexto (pruebe el que lo desee a buscar una edición sin anotaciones de La Celestina, por poner un ejemplo). Y estoy convencido de que Fernando de Rojas no dio su permiso… Cierto es que la web ha facilitado el proceso.

    Todo ello no impide que lo que haya hecho sea ilícito y apropiación indebida y modificación sin permiso de una obra ajena. Pero lo del arte ilegal tampoco es invento mío…

  3. No estoy de acuerdo con Johan del todo: no se trata de si el texto y el hipertexto son medios diferentes sino de como uno complementa al otro (y así sucesivamente). Hay experimentos de novelas en soporte papel ‘hipertextualziadas’ que fueron un éxito hace muchos años. La ‘hipertexción’ es una posibilidad ejecutable, no una diatriba. Y especialmente puede incidir en las nuevas formas de hacer novela (cosa que ya está pasando: y que podemos ver, por ejemplo con la experiencia Hotel Dusk, de Nintendo, por no mencionar los experimentos que realzian multitud de nuevos narradores: la narrativa digital ofrece múltiples escenarios de experimentación también). Planteado así, la cacofonía resulta un fenómeno educacional: ¿o no resulta cacofónico para un profano un texto sobre ‘quásares’.

    En cuanto a lo que comenta César, pienso que cada lector modifica la obra en cuanto la hace suya con la lectura, y no hay nada ilícito en expresar esa complementación de valor. Otra cosa, como se dice ahora, es caer en el ‘spoler’, pero condicionar la experiencia como esos libros que resumen textos y aportan puntos de vista, es también otra forma de favorecer su lectura; el conocimiento por tanto.

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