Universidad 2.0 (II)

Firma invitada: Lorena Fernández

ONTE, Universidad de Deusto

Ingeniera informática y Máster en Seguridad de la Información por la Universidad de Deusto., donde trabaja actualmente en la ONTE (Oficina de Nuevas Tecnologías y Educación), para promocionar e implantar herramientas 2.0 que sirvan de apoyo a la docencia. Colaboradora en el servicio de creación de bitácoras Nireblog

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Firma invitada: Julen Iturbe-Ormaetxe
Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente

Licenciatura en Psicología por la Universidad de Deusto. Doctorando por la Universidad de Mondragón. Postgrado en ICADE en Psicología Aplicada a Empresa

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N.d.e: viene del post del viernes 13.

Desde los profesionales de las tecnologías de información

Tienen la llave. Nunca antes en las organizaciones hubo alguien con tanto poder. Desde sus atalayas pueden hacer que tus posibilidades queden reducidas a auténticas menudencias insignificantes. A veces no son conscientes de su poder. Demasiadas veces no comprenden que de ellos depende buena parte de una transición ordenada.

Si instalan aplicaciones su rol es perverso. El usuario (profesor y alumno) asiste impertérrito al advenimiento del nuevo software. Llega, se queda y nadie sabe muy bien por qué, casi siempre con promesas incumplidas. Las plataformas de apoyo a la educación en la universidad se llenan de complejas actividades que cuesta asimilar.

El rol de los profesionales de las TICs también cambia. Ahora deben ser quienes convencen, explican y apoyan. Lo de menos es la tecnología. Lo fundamental es el uso. Un uso intensivo. Porque la web 2.0 sólo tiene sentido si profesores y alumnos hacen un uso intensivo de las aplicaciones. El valor guarda una relación directamente proporcional con la intensidad de uso.

Desde el fondo y la forma de lo que enseñamos

Los contenidos, de la mano de la web 2.0, han perdido valor. No se paga, no se valora. El Massachussets Institute of Technology decide liberar una inmensa cantidad de sus materiales de clase a través de su sitio Open CourseWare. Licenciados con Creative Commons esos contenidos están ahí. Pueden consumirse sin pagar por ellos.

Los contenidos se reinventan. Porque son necesarios para progresar, pero cada vez podemos concebirlos como un auténtico procomún. Están ahí para ser remezclados, estrujados, troceados. No hay barreras aparentes para proceder. Adelante.

El wiki es el soporte natural del nuevo conocimiento compartido
. Construcciones que progresivamente van dotándose de mayores recursos y entran en dinámicas explosivas, en potentes círculos virtuosos. Más conocimiento expuesto conduce a más conocimiento potencial a incorporar. Más conduce a más. Y todo ello con una increíble memoria histórica. Porque el wiki permite una trazabilidad completa de la construcción. Nunca como ahora fue tan fácil volver atrás. Cada momento queda grabado para la posteridad.

El blog es la nueva forma de expresarnos como individuos o como pequeños equipos cuando lo que prima es la conversación. Los diálogos fluyen por nuevos conductos: Messenger, SMS a través de teléfonos móviles, blogs o espacios . Es el nuevo individualismo en red que ha explicado Manuel Castells. Podemos utilizar blogs para diferentes propósitos. Todos a la vez constituyen la nueva y tupida red social del siglo XXI en la Universidad 2.0.

El etiquetado social es otra nueva forma de colaboración entre humanos derivada de la web 2.0. Si Google busca desde sus robots, desde sus máquinas, del.icio.us lo hace desde las personas que han catalogado contenidos. Otra vez es lo mismo: sólo experiencias ricas de usuario provocan el uso intensivo. Encuentras lo que has dejado. Si has etiquetado encuentras contenidos; si no lo has hecho encuentras un conjunto vacío. Y la experiencia nos dice que a día hoy, en 2007, no hay conjunto vacío.

El m-learning (aprendizaje a través de dispositivos móviles) es aún un bebé en pañales que promete revolucionar la enseñanza virtual. Información referente a horarios, fechas de exámenes o incluso los materiales de apoyo a la docencia: todo podrá llegar vía móvil, PDA u otros artefactos híbridos. Superada la limitación tecnológica del dispositivo de entrada, nada impedirá acceder a los contenidos mientras esperas al autobús.

Sin embargo, esta tecnología aún tiene todavía que pulir muchas de sus limitaciones actuales, como la velocidad de conexión o las pequeñas pantallas. Aunque con la velocidad con que evoluciona la tecnología más pronto que tarde lo veremos en nuestras universidades.

Un par de requerimientos

 

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Hace falta tecnología fiable, hace falta tecnología amable. Si no disponemos la infraestructura necesaria, no hay cimientos sólidos. No obstante, hoy estamos en una fase en la que aún no se ha generalizado el alumno con su portátil en la facultad. Estamos a las puertas de ese modelo. Su cuaderno de anillas se ha transformado en un ordenador portátil, en un teléfono móvil. Quizá la universidad lo conciba como una inversión, pero cada vez más los alumnos van a traer sus nuevos lápices de colores, sus nuevos bolígrafos y cuadernos. Y serán digitales, no cabe la menor duda.

El otro requerimiento es mucho más complejo: educación transversal en el manejo de la información y las tecnologías asociadas. Da mucho respeto. La información está ahí. Pero somos los humanos quienes accedemos a ella y tenemos que decidir el uso que le damos. Y espero que no lleguemos a conocer un cuerpo de élite en la policía dedicado a hipervigilarnos por esta nueva capacidad: la de acceder a inmensos almacenes de información.

La conclusión

Es bien sencilla, la Universidad 2.0 está empezando. Es el principio de algo que hemos empezado a construir. Eso sí, los albañiles y el resto de gremios también diseñan. El alumno, que será nativo digital, le enseñará al profesor. Aceptemos el reto y compartamos el gusto de aprender.

Las nuevas tecnologías están modificando la esencia de la educación universitaria. Llegará un futuro en el que lo fundamental será sentar las bases (construcción acumulativa de contenidos) de las materias. A partir de ahí tendremos que abrir las puertas a los alumnos para que sean ellos quienes recorran el camino junto a su docente-metodólogo. Ellos se auto-instruyen, ellos aprenden a aprender de forma autónoma y a usar todas las herramientas que les rodean. Se acabó aquello de: “Sin mí la clase no empieza”.

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