Universidad 2.0 (I)

Firma invitada: Lorena Fernández
ONTE, Universidad de Deusto

Ingeniera informática y Máster en Seguridad de la Información por la Universidad de Deusto., donde trabaja actualmente en la ONTE (Oficina de Nuevas Tecnologías y Educación), para promocionar e implantar herramientas 2.0 que sirvan de apoyo a la docencia. Colaboradora en el servicio de creación de bitácoras Nireblog

_____________________
Firma invitada: Julen Iturbe-Ormaetxe
Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente

Licenciatura en Psicología por la Universidad de Deusto. Doctorando por la Universidad de Mondragón. Postgrado en ICADE en Psicología Aplicada a Empresa

_____________________

Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente.
Web profesional: http://www.jiturbe.com
Blog:

Quizás hace diez años no hubiera tenido sentido. Entonces no disponíamos de una enciclopedia construida desde el saber profano como la wikipedia. Google empezaba a salir del armario y podíamos atisbar que las respuestas se encontraban más allá de lo que nuestros profesores nos podían contar. Internet empezó a representar una dura competencia frente al saber formal que encarnaban quienes se dedicaban a impartir clases.

El tiempo ha pasado construyendo un camino que no tiene vuelta atrás, que por ahora se encuentra en el versión 2.0. Las personas han empezado a ser conscientes de que se abren nuevas vías de relación, otras formas de buscar información y adquirir conocimientos o de dar a conocer sus habilidades. La Universidad no es ajena a estos cambios como se analiza a continuación desde los siguientes frentes: Los alumnos, los profesores, los profesionales de la TICs y la forma y fondo de los contenidos.

universidad-20.jpegDescarga la imagen completa

Desde los alumnos

La demografía nos ha conducido hacia aulas menos masificadas. Al baby boom de los 60 le ha seguido una generación que ha encontrado sitio suficiente para sentarse sin problemas en las aulas de la universidad. El alumno se siente cliente y exige desde el poder de quien tiene la sartén por el mango. Modelos de calidad magnifican el valor relativo de los clientes directos del proceso educativo. Ahí están los alumnos con sus exigencias y en una edad en la que el sistema nunca ha sido bien visto.

La sociedad requiere ciudadanía participativa, comprometida, que perciba que la solución de los problemas habita en lugares muy cercanos al sitio donde se detectan. Charles Handy nos introdujo en el federalismo. Aplicarlo a la gestión requiere un compromiso directo de quien denuncia. De la protesta a la propuesta.

Este rol activo de la ciudadanía tenemos que construirlo de forma progresiva desde los estamentos educativos. Cuando tienes frente a ti personas de veinte años no puedes sino aceptar que si quieren, pueden. Si quieren participar lo hacen, si quieren implicarse lo hacen, si quieren ser protagonistas de su educación lo van a ser.

Sin más, desde el alumno implicarse supone encontrar un lugar donde encontrar experiencias ricas. Es el mismo principio que encontramos en la web 2.0. Si no disfrutas, si no lo pasas bien, se hace muy cuesta arriba que le dediques tiempo y cariño. La cuestión es huir del dirigismo que marca un camino, “el camino”. Quienes habitan en la veintena aún están hurgando en los diferentes caminos.

Desde los profesores

Es fácil criticar cuando tu actitud es sólo escuchar. Tan sólo tienes que esperar con paciencia a que el profesor diga alguna incoherencia. Puedes reír, burlarte, criticar. Como espectador tienes la capacidad de indicar con tu pulgar si el profesor merece seguir viviendo o debe ir a galeras.

Los docentes asistimos a una competencia feroz de fuentes alternativas de conocimiento. Fuentes accesibles casi de manera universal en nuestro primer mundo. A un simple clic de distancia. Ahí está la fuente adecuada, que compite con la tradicional sabiduría de experto del profesor. Las multitudes profanas ponen a disposición de los alumnos su conocimiento acumulado. No hay color en la batalla. El profesor pierde.

Por eso el rol del docente cambia. De saber transmitir a saber cómo crear las condiciones para que los alumnos encuentren dentro de ellos la motivación para preocuparse por saber. Ahí es nada. El profesor como un generador de contextos significativos para el aprendizaje.

Y aquí es donde también la web 2.0 puede ayudarle. Los alumnos pueden construir edificios cimentados en su saber. Las fuentes están accesibles para todos. Se trata de ir seleccionándolas, de buscar quién sabe de qué, de exponerse a compartir para encontrar los caminos por los que ir conformando su bagaje emocional e intelectual. El software social proporciona una amplia batería de posibilidades donde los alumnos pueden encontrar ayudas para una socialización intensa.

Pero todo ello supone también una mayor implicación por parte del profesorado. Al usar herramientas on-line, la dedicación por parte de los docentes comienza a ser off-line: en cualquier momento, en cualquier lugar. Nace así un nuevo concepto de espacio y tiempo en el ámbito académico. Para muchos, acostumbrados a impartir su lección año tras año, sin mayores modificaciones, estas herramientas suponen un cambio radical. Se quiebra la supuesta seguridad de su método de enseñanza. Unido a esto, el paradigma de “yo lo sé todo y siempre tengo la razón” empieza a diluirse en un trasiego constante de roles entre estudiantes y educadores.

N.d.e: este post continuará el próximo lunes 16.

RSS
Follow by Email
Facebook
YouTube
LinkedIn

3 comentarios en “Universidad 2.0 (I)”

  1. No sé si los tocareis en la siguiente entrega, pero hay dos elementos que me parece interesante mencionar:

    – En esta época de la historia que nos toca vivir, cada vez más, y dentro de poco todos, los estudiantes, universitarios o no, verán las TIC con la misma naturalidad que nosotros los libros y todas esas ‘antigüedades’, y empezarán a exigir, no sé si nuevos caminos de aprendizaje y nuevas formas de enseñorearse del conocimiento, pero sí de que la organización que les ofrezca ese conocimiento (o la forma de ir a conseguirlo, si hacemos caso de los objetivos Bolonia) esté al menos a su mismo nivel tecnológico. Cada vez será menos comprensible una administración universitaria que no tenga contraparte fiel en línea, por ejemplo, o incluso una administración en línea que se base en productos ‘propietarios’.

    – Creo que hay un problema, no sé si resuelto, la verdad, con la credibilidad y el valor real de la información que hay y circula en Internet, donde al fin y al cabo se desarrolla ‘lo 2.0’. ¿Quién decide qué información es relevante y correcta frente a hechos concretos, o cómo se dilucida un debate sobre algún hecho controvertido si toda la información, la de todas las partes, no está igualmente tratada y mostrada en la red? La Wikipedia que enlazais, tiene numerosas páginas sujetas a cambios por diversas sospechas, desde partidismo a posibles incorrecciones, o manipulaciones de biografías. Ahí me parece que la figura del profesor volverá al puesto clave que tiene ahora en la enseñanza, aunque no desde luego de la misma forma que hasta ahora. El profesor tal vez no tenga toda la información, pero: a) deberá saber enseñar a sus alumnos el camino hacia la información relevante y b) deberá enseñarles como cribar Internet, el medio perfecto para los ‘hoaxes’ y los personalismos, los ‘trolls’ y las simples meteduras de pata.

    El resultado será que un profesor ya no será sólo eso, sino que deberá hacerse estudiante, y no sólo de su propia disciplina, que tarde o temprano y por muy vetusta que sea acelerará sus propios cambios gracias a las TIC y a todo lo que rodea lo 2.0, sino también de al menos parte de la invisible pero indispensable infraestructura de programas, webs y redes que conforman los 2.0.

Deja un comentario