Estándares para el proceso de aprendizaje en entornos virtuales

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados. Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

 

En un mundo cambiante como el que vivimos, la tecnología cambia, los usuarios cambian y, por supuesto, la educación debe cambiar para adaptarse a la nueva realidad y necesidades de la sociedad. En el caso de la educación a distancia mediante el uso de entornos virtuales de aprendizaje se observa una evolución de los sistemas que dan soporte al proceso de aprendizaje, siguiendo avances tecnológicos pero también metodológicos, e incorporando nuevas visiones como la proporcionada por el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), también conocido como el Proceso de Bolonia.

Hace unos años, la principal preocupación de los investigadores en el área de e-learning (o como más les gusta nombrarla a los propios investigadores, technology enhanced learning) era la de describir recursos docentes (de hecho contenidos) mediante metadatos que permitieran su posterior recuperación y reutilización en otros contextos educativos. Aparece el concepto de repositorio de objetos de aprendizaje (MERLOT, CAREO, entre otros), estándares como el IEEE Learning Object Metadata (LOM) y rápidamente algunos autores (Erik Duval) plantean la incongruencia de tener que describir mediante un conjunto enorme de metadatos recursos de aprendizaje relativamente sencillos: la contradicción es fácil de entender, mientras más describimos un objeto de aprendizaje, más específico y menos reutilizable deviene, objetivo inicial. Además, la dificultad intrínseca asociada a ciertos elementos descriptores (densidad semántica, entre otros ¿qué quiere decir?) hace que no sean utilizados por ser poco prácticos. Un criterio elemental pero sabio para decidir qué metadatos son necesarios es “no introducir ningún metadato que no sea útil para recuperar posteriormente dicho objeto de aprendizaje”. Hay que tener en cuenta, además, que los usuarios finales pueden no saber mucho o directamente nada sobre metadatos, y sus búsquedas sean solamente mediante palabras clave y quizás taxonomías.

Actualmente, después de comprobar el (relativo) fracaso de estas propuestas basadas en descripciones, el problema queda “obviado” y se ha avanzado en la necesidad de describir el propio proceso de aprendizaje que se genera en el escenario representado por el entorno virtual, más que entender el aprendizaje como una simple transmisión de contenidos en un orden determinado. Lo importante no es describir los contenidos sino el uso de dichos contenidos en un contexto educativo, en una experiencia formativa. Estándares como IMS Learning Design (LD) se aproximan a este objetivo mediante la descripción formal de las actividades que deben realizar diferentes usuarios con diferentes roles en un mismo escenario, de forma que es posible saber exactamente qué está “ejecutando” cada actor y dónde se encuentra en el proceso de aprendizaje, ofreciendo diversas posibilidades para contemplar metodologías avanzadas como el trabajo colaborativo y la personalización, por ejemplo. Aunque LD se encuentra en una fase incipiente y es todavía más una utopía que una realidad, es un primer paso hacia la especificación formal del proceso de aprendizaje en entornos virtuales tal y como lo entendemos hoy día. Es de esperar que en los próximos años haya una explosión de entornos virtuales que den soporte a LD y que empiecen a compartirse diseños de aprendizaje tal y como hoy se comparten (supuestamente) contenidos etiquetados con LOM.

¿Y el futuro? Pues si me permiten especular, el seguiente paso será definir formalmente no tan sólo el proceso de aprendizaje sino también el contexto donde se realiza, es decir, el entorno virtual de aprendizaje. El paradigma de web 2.0, con nuevas herramientas, tecnologías y servicios ha ampliado la oferta de posibilidades, lo que conlleva a una mayor necesidad de plantear un uso racional de las mismas y integrarlas en el proceso de aprendizaje. El entorno virtual se convierte en una colección de servicios disponibles que se enlazan en función de las necesidades y particularidades de cada estudiante en cada acción formativa en la cual participe. El entorno de aprendizaje no puede verse como una simple colección de herramientas integradas en un gestor de contenidos, tal y como ahora se plantea con gestores como Moodle, por ejemplo, sino que será necesario relacionar todos estos elementos con otros presentes en el proceso de aprendizaje: contenidos, usuarios, diseños de aprendizaje, servicios, y las interacciones que se producen. Por lo tanto, los futuros estándares de descripción del proceso de aprendizaje deberán incluir, entre otros:

  • LOM para la descripción de contenidos
  • MPEG-7/21 para la descripción de elementos multimedia
  • LD para la descripción de diseños de aprendizaje
  • PAPI o LIP para la descripción de perfiles de usuario
  • BPEL para la descripción de procesos
  • OKI para la descripción de la arquitectura de servicios

pero es evidente que el problema no se resolverá sencillamente agrupando estos estándares, sino que será necesario modelar el concepto de proceso de aprendizaje en entornos virtuales e ir “mapeando” cada elemento al estándar más cercano (y robusto, en el sentido amplio) disponible en el momento. De la misma manera, nuevas necesidades como el EEES plantean elementos (las competencias, por ejemplo) que necesitan descripciones formales para las cuales aún no existe un estándar, lo que deja abiertas muchas nuevas vías de investigación.

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4 comentarios en “Estándares para el proceso de aprendizaje en entornos virtuales

  1. Estoy de acuerdo con los que demandan cursos abiertos, pues creo que es mucho más productivo para todo el mundo y para el país, porque una parte de los estudiantes que acaban las carreras que tanto esfuerzo le suponen no llegan a desempeñar un trabajo relacionado con lo que han estudiado y otros no podemos cursar los estudios que necesitamos para desempeñar nuestro trabajo de mejor forma por muchos motivos, uno de ellos el que no podemos desplazarnos a las universidades por estar trabajando en otra ciudad.

  2. creo que es mucho más productivo para todo el mundo y para el país, porque una parte de los estudiantes que acaban las carreras que tanto esfuerzo le suponen no llegan a desempeñar un trabajo relacionado con lo que han estudiado

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