Nativos Digitales

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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En 2001, Mark Prensky publicó dos artículos de los que se suelen calificar como seminales: Digital Natives, Digital Immigrants y Do They Really Think Differently?. De lectura obligada — no para cualquiera interesado en el tema, sino para todo adulto que pretenda seguir viviendo en este mundo algo más de unos pocos meses — las tesis de Prensky se resumen así: las generaciones nacidas en las dos últimas décadas han crecido con Internet, los videojuegos, los CD, el vídeo, el teléfono móvil, etc. Estas tecnologías ya estaban ahí cuando ellos nacieron y las incorporaron con total naturalidad a su entorno, de la misma forma que hicimos con los coches y el televisor las generaciones vivas anteriores. Este hecho no solamente implica que esta generación tenga una total familiaridad con las tecnologías digitales — de ahí la denominación de nativos digitales — sino que, además, y basándose en estudios de neurociencias, su forma de pensar, la estructura física misma de su cerebro, es distinta a la de los inmigrantes digitales, que aprendieron y se formaron en un mundo analógico y para los cuales el mundo digital han supuesto un proceso de inmersión en unas tecnologías que, en el mejor de los casos, les resultaban extrañas.

En una reciente charla de John Palfrey en la Universitat Oberta de Catalunya, el Director Ejecutivo del Berkman Center of Internet and Society apuntaba algunos rasgos característicos de estos nativos digitales:

  • La identidad digital en la red, tan importante o más que la de la “vida real”
  • La capacidad de trabajar en paralelo, la multitarea
  • El dominio de los medios de producción digital
  • Su visión del mundo como prosumidores, en clara oposición al concepto de consumidor (pasivo)
  • El mundo como terreno de juego, con la eliminación que supone de barreras tanto geográficas como temporales

 

El panorama digital
Fotografía de Wesley Fryer 

Este cambio radical en la forma de comprender e interactuar con el mundo no solamente es un hecho incontestable, sino que representa un problema real cuando las dos generaciones se encuentran en un mismo espacio: el aula. Si la transmisión de conocimiento entre generaciones siempre ha sido una relación compleja por los distintos puntos de vista, la legitimación del maestro ante el aprendiz, las distintas percepciones sobre la utilidad del conocimiento a transmitir, etc., cuando la fractura intergeneracional es totalmente disruptiva, el proceso se complica más todavía. No en vano, Tapscott y Williams, entre muchos otros, afirman ya que habrá que irse acostumbrando a la idea que, en el mejor de los casos, esta transmisión de conocimientos irá en los dos sentidos o, dicho de otro modo, que de forma creciente tendremos mucho que aprender de nuestros alumnos.

Es probable que uno de los pasos que haya que dar, como docentes — aunque también como progenitores, ya que la educación empieza (o debería) en casa —, es acelerar nuestra “nacionalización” en el mundo digital: siempre nos quedará el acento de nuestra lengua materna, pero únicamente hablando el mismo idioma el entendimiento será posible. Y, desengañémonos, los nativos digitales no aprenderán una lengua muerta, la nuestra, la del mundo del correo postal, de las llamadas por teléfono, de los facsímiles de incunables de páginas amarillentas.

Volviendo a Prensky, afirma este que aunque el cerebro y la actitud de los nativos digitales ha cambiado para siempre, ello no significa que todos los tópicos que se han generado a su alrededor sean ciertos. La falta de atención, por poner uno de los ejemplos más manidos, no se debe a una capacidad de concentración perdida, o a la imposibilidad de llevar a cabo una tarea durante muchas horas, sino, simplemente falta de interés: la misma falta de interés que históricamente han hecho suspender a generaciones y generaciones de estudiantes Matemáticas o Latín. En consecuencia, y a colación de lo que afirmábamos en el párrafo anterior, propone que el docente reinvente, de forma radical — incluso subversiva, para las corrientes más instaladas en la ortodoxia —, su discurso, su esquema mental… y el de sus clases.

Para no quedarnos en el ámbito de lo teórico, de la crítica fácil tras la barrera, proponemos aquí tres ejemplos.

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4 comentarios en “Nativos Digitales

  1. Muy interesante, y extrapolable a una nueva cultura hoy emergente pero que a unas décadas vista puede ser muy distribuída (por oposición a la actual, tan condicionada aún por la unidireccionalidad y los medios de comunicación de masas) pero también mucho más tecnodependiente (dónde se producirá o residirá la memoria colectiva, dónde los lugares comunes, las afinidades electivas, etc). Visto desde ahora ¿podría considerarse como otro tipo de brecha digital?

  2. Por supuesto es otro tipo de brecha digital. Y, desde mi punto de vista, de primerísimo nivel estratégico pero, en cambio, totalmente ninguneada por todos.

    Hay ha una ingente literatura sobre el papel fundamental que juega el liderazgo en el cambio. En la medida que los líderes (y aquí entran no solamente los políticos, sino también los docentes, en su rol de “directivos” de sus respectivas aulas) carezcan de ese “e-Awareness” necesario para entender qué está pasando en la Sociedad de la Información, serán ajenos al cambio y, por ende, no podrán gestionarlo correctamente en sus respectivos negociados.

    Lo peor es que, no solamente el cambio sucederá desordenadamente, sino que los arrollará como un tren.

  3. Totalmente de acuerdo, y perfectamente explicado.
    Ciertamente, se establece un conflicto cuando estos dos colectivos, los nativos y los inmigrantes digitales, coinciden en un aula. Pero me parece mucho más grave este fenómeno cuando tiene lugar en la empresa. Nativos e inmigrantes digitales trabajando grupos, por ejemplo en un banco. Y el que manda siempre es inmigrante. Y el que se evade haciendo aportaciones fuera de la empresa siempre es el nativo. Eso está provocando un empobrecimiento sistemático de la empresa, más cuanto mayor es esta. El reto es el de conseguir que las empresas que más impactan en el PIB sepan encajar más rápidamente la llegada de estos nativos digitales.
    El verdadero Digital Divide está en las élites: los que mandan están desconectados, quizá no entre ellos, pero sí de lo digital (entendido como forma de vida y modelo social).

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