Feliz día del (e-)libro

– Feliz… -dije entre dientes, tratando de apresar la palabra. Pero es una de esas palabras, como “amor”, que jamás he entendido cabalmente. La mayoría de la gente que trabaja con las palabras no tiene mucha fe en ellas, y yo no soy una excepción (sobre todo si hablamos de las grandes palabras como Feliz y Amor y Honrado y Fuerte). Son demasiado huidizas y sobremanera relativas cuando las comparamos con otras palabras pequeñas y humildes y cortantes como Gamberro o Barato o Farsante. Con éstas me siento cómodo, porque son desnudas y fáciles de retener, pero las grandes palabras son duras y tendrías que ser cura o necio para utilizarlas con un mínimo de seguridad y soltura.

Extraído de El Diario del Ron (Hunter S. Thompson, 1959)

Siendo hoy el día mundial del libro me siento en la obligación moral de abordar el tema de lleno. He elegido una cita de mi periodista favorito para abrir el post, no sólo porque me encante la novela de la que extraigo estas líneas, sino también porque no podría estar más de acuerdo con la descripción que Thompson realiza del sentimiento que produce el oficio de trabajar con palabras.

De todos modos, y para eliminar el riesgo de firmar un post de lo más convencional, no es de libros de lo que vamos a hablar hoy, sino de libros electrónicos. Y es que la Red está llena de repositorios maravillosos donde podemos encontrar un buen puñado de títulos interesantes, en formato digital y en muchos casos, de froma gratuíta.

Empezaremos precisamente por el último punto, por ser siempre el más atractivo a ojos del lector y por acercarse a la filosofía del conocimiento libre que tanto debe a la Red. Creo que ya hablamos, aunque fuera de pasada, del Proyecto Gutemberg hace unas semanas. Se trata de un gran almacén de libros en formato digital y de libre distribución.

ebookpormathammondenflickr.jpgUn eBook (de Cory Doctorow) mostrado en un dispositivo lector de Sony. Foto de Matt Hammond bajo Creative Commons en Flickr.

Merece la pena hacer aquí un inciso. La palabra inglesa free hace referencia al mismo tiempo a la gratuidad de una cosa y a su condición de objeto libre (freedom). Es una explicación importante a la hora de hacer uso de los libros del Proyecto Gutemberg. En su mayor parte son libros cuyo copyright ha caducado y pertenecen al dominio público o libros que han sido licenciados bajo creative commons u otras licencias pertenecientes al ámbito del copyleft. En importante saber que el usuario es libre de descargar y hacer uso privado de los libros contenidos en el proyecto, pero habrá de tener en cuenta las leyes de copyright de su propio país a la hora de hacer una comunicación pública o redistribución de la obra disfrutada.

Aclararo lo anterior, sólo resta profundizar un poquito en el proyecto: no tiene desperdicio. Actualmente alberga más de 20.000 títulos, casi todos en Inglés. En Español sólo existen 147 obras registradas, la mayoría grandes clásicos de la literatura española: Baroja, Azorín, Alas Clarín, Becker y, por supuesto, Cervantes, entre otros.

Quizá adolece de cierta falta de organización, si bien es cierto que dispone de un útil buscador avanzado que nos permite filtrar resultados por criterios de autor, título, idioma, tipo de archivo, tipo de licencia y temática. Pero lo cierto es que el sistema de organizacion temática de las obras deja bastante que desear (algo que no debemos achacar tanto a la gestión del proyecto como a su inevitable carácter caótico heredero de la filosofía de cultura libre -extensa, desordenada en las formas- que todavía tiene mucho que madurar).

Se echan en falta algunas funcionalidades que proporcionarían gran valor al proyecto. Por ejemplo, no costaría tanto aprender del sistema de recomendaciones de Amazon, que se ha convertido en un auténtico modelo: a mi me gustaría que, al descargar un libro, el sistema me avisara de qué otros títulos conceptualmente conectados hay disponibles y han gustado al resto de usuarios. También estaría muy bien un sistema de búsqueda avanzada que descartara posibilidades: si le digo al buscador que sólo quiero buscar en un idioma, ¿por qué no descarta las materias vacías a la hora de aplicar criterios temáticos? Este tipo de aspectos mejoraría el proyecto, sin duda.

Claro, que si sólo reseñáramos repositorios gratuítos en este post, la industria editorial se enfadaría muchísimo. Existen tiendas en Internet donde comprar libros en formato digital a un precio más que razonable. eReader, por ejemplo, se autodenomina como la tienda de ebooks más grande del mundo (anglosajón, añadiría yo). En ella podemos comprar los últimos bestsellers; norteamericanos a un precio medio de 6 dólares (unos 4`5€), aunque otros libros alcancan los 10 y los 15 dólares.

Amazon también vende libros en formato digital (tiene unos 173.000 en stock, de los cuales cerca de 4.000 son audiolibros), con precios entre los dos y los treinta dólares, si no contamos los casos excepcionales.

Diría que nadie duda a estas alturas de esta tragicomedia que es el desarollo de la economía en Internet, que el modelo de distribución de libros en formato digital a través de la Red es rentable a todas luces: los que venden mucho tienen un nuevo formato para vender, los que venden poco, como las obras especializadas, venderán un poquito más, y los que lo venden todo (como Amazon) ahorran dinero en almacenamiento (un almacen digital es infinitamente más barato que uno físico), en distribución (no hace falta comparar los costes de la descarga de un archivo con los del envío de un libro a casa por correo postal, eso sin contar lo que cuestan las tiendas del mundo off-line).

Claro, que con todo este asunto de los libros digitales, habrá quien afirme que el papel nunca tendrá un verdadero sustituto. No les falta razón a quienes piensan así, pero yo les diría que no se descuiden. Tenemos un par de dispositivos portátiles para la lectura de ebooks a puntito de aterrizar en el mercado que solucionarán en parte la papeleta de la lectura en pantalla. El lector de libros Kindle (de Amazon) acaba de aterrizar en el mercado norteamericano por 400 dólares (algo menos de 300 €) y promete ser una buena solución para la lectura. Fujitsu también ha anunciado su propio lanzamiento: su FLEPia contará con una conexión WIFI para hacer más fácil la transmisión de información y ofrecerá dos tamaños de pantalla, así como 50 horas de autonomía y un sistema de lectura que, dicen, no cansa la vista.

Finalmente, no podría terminar este post sin hacerles un regalo. Aprovechando que en la fotografía que hay unos cuantos párrafos arriba aparece un libro de Cory Doctorow, escritor de ciencia ficción, activista por la cultura libre, miembro de la Electronic Frontier Foundation (EFF) y co-editor de uno de los blogs más famosos de la Red (Boing Boing), les dejo con un enlace que sospecho que les gustará. Se trata de la traducción (de Javier Candeira) de la intervención en defensa del eBbook que Doctorow realizó en la O’Reilly Conference celebrada en San Diego el pasado mes de febrero. Feliz día del libro a tod@s.

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4 comentarios en “Feliz día del (e-)libro

  1. Hola Carlos, el futuro nos ha alcanzado. Es bueno encontrarse con estos presagios que leídos hoy son como recuerdos del futuro. Yo trabajo para editoriales como lectora y consultora editorial y prácticamente hoy no uso otra herramienta que mi kindle. Saludos.

  2. Puedo decirte que el que haya llegado esta era tecnológica, ha sido una bendición para muchos que no pensaban publicar un libro pero ahora con la nueva modalidad del libro electrónico la historia es otra.

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