Youtube y los problemas 2.0

En cierto modo, uno de los servicios más populares (si no el más popular) de toda esta versión 2.0 de la Red es Youtube. Desde que Google se hiciera con la compañía que hacía sombra a su servicio de vídeos, por la nada desdeñable cifra de 1650 millones de dólares, varios son los debates que han surgido en torno al modelo de servicio que Youtube representa.

 

 

El más destacable se deriva de la posiblidad que ofrece de que cualquier usuario pueda subir, siempre potencialmente, cualquier contenido a Youtube. De ahí surgen dos problemas, el primero de los cuales tiene que ver con la censura. Hace un par de días el gobierno de Turquía decidió bloquear el acceso a Youtube tras comprobar que alguien había subido un vídeo insultante a la figura del fundador de la Turquía moderna (algo que está considerado como un delito muy grave). Más allá del hecho de que el gobierno restauró el acceso al sitio en cuanto sus responsables aceptaron retirar el vídeo, y también del hecho de que resulta más bien fácil configurar un proxy para acceder a un sitio vetado, la realidad es que la censura está ahí y es un problema a considerar. Como lo es la censura a Blogger y Wikipedia en China.

El otro problema que le ha salido a Youtube tiene un alcance mucho más global, y desde luego no hay unas posiciones tan claras como en el caso anterior. Mientras la BBC decide colgar tres de sus canales de televisión en Youtube, hay quien obliga a la compañía a retirar los vídeos de los programas de televisión que algún usuario ha colgado para el disfrute del resto. Por ejemplo Telecinco, que acaba de obligar a Youtube a retirar el vídeo de la última emisión de Los Serrano. Es cierto que el vídeo revelaba detalles del desenlace de la teleserie antes de que fuera emitida, pero resulta curioso que las televisiones amenacen con tomar medidas legales si encuentran sus programas más valiosos en Youtube al tiempo que hacen uso de algunos de los vídeos más vistos en este mismo servicio para sus programas de zapping.

También hay quien quiere evitar este tipo de problemas a toda costa. Es el caso de Niklas Zennstrom y Janus Friis, fundadores de Joost. Como se suele decir en mi tierra, este par de cracks de los negocios digitales fueron cocineros antes que frailes: primero fundaron Kazaa, y de esa experiencia acabaron con los bolsillos llenos de dinero y el buzón de correo lleno de citaciones judiciales, y luego se inventaron Skype, un negocio con muchos menos problemas legales. Ahora están lanzando Joost, un servicio de televisión en Internet bajo demanda que, según anuncian, sólo servirá contenidos legales, a través de acuerdos con gigantes del mundo de la comunicación. Y parece que no les va nada mal, de momento han firmado un par de acuerdos muy rentables (con Viacom, por ejemplo).

Mientras tanto, a Youtube considera que los problemas surgidos a su alrededor son gajes del oficio, y se afana en seguir su escalada de negocio. En este caso lanzando una versión para móvil.

Como siempre, la cosa da para lanzar varias cuestiones al aire. Las que se me antojan más interesantes, sobre todo teniendo en cuenta la responsabilidad educadora que recae sobre la Universidad, es la siguiente: ¿debemos primar la protección de los derechos de autor sobre la innovación tecnológica y sus repercusiones sociales? ¿merece la pena plantear un profundo cambio de las leyes de propiedad intelectual? ¿es lícita la censura gubernamental en casos como el de Turquía?

RSS
Follow by Email
Facebook
YouTube
LinkedIn

Deja un comentario