Recursos Educativos Abiertos, ¿el futuro?

Uno de los temas centrales de debate en el campo del e-learning y la Universidad es el de los Recursos Educativos Abiertos, Open Educational Resources para quienes lo prefieran en inglés. El término fue acuñado por el Foro de la UNESCO para el análisis del impacto del OpenCourseWare en los países en desarrollo.

El término recurso educativo es extremadamente amplio y engloba cualquier tipo de material con contenido académico: notas de clase, artículos, libros de texto, presentaciones, material multimedia, etc. Es decir, cualquier tipo de contenido susceptible de ser utilizado para el aprendizaje y la investigación. La etiqueta abiertos está ligada al concepto de libertad propio del Software Libre. Se trata de Recursos Educativos accesibles de manera libre, modificables y reutilizables por parte de toda la comunidad educativa.

MIT y Open University UK decidieron hace ya algunos años abrir sus contenidos de manera libre y accesible a todos los usuarios, y constituyen probablemente los dos ejemplos más prominentes en la creación, uso y difusión de Recursos Educativos Abiertos. La cuestión, por tanto, está clara. Se trata de hacer disponible el conocimento de manera libre.

Pero, ¿son todos los recursos son útiles en el mismo grado? ¿son todos ellos son susceptibles de convertirse en un material didáctico del suficiente nivel? ¿Cuáles son los requisitos didácticos y pedagógicos mínimos?

Además, es cierto que los Recursos Educativos abiertos son un elemento de promoción de la autonomía de la sociedades en el acceso a la cultura y el conomicimento, pero ¿hasta que punto son útlies los REA para individuos y sociedades en las que el acceso a Internet es un lujo? Por otra parte ¿es sostenible el modelo desde el punto de vista económico para las universidades?

RSS
Follow by Email
Facebook
YouTube
LinkedIn

7 comentarios en “Recursos Educativos Abiertos, ¿el futuro?”

  1. Pienso que el que determinadas personas o comunidades empobrecidas no dispongan de acceso a la red no puede tomarse como excua para cerrar y proteger comercialmente el conocimiento, cuya apertura a la sociedad es un bien en sí mismo. Si actuáramos así, y todo en la red fuese de pago, ¿qué interés podrían tener esas comunidades en ver la red como un medio o incluso consecuencia de su desarrollo?

    Por otra parte, aún dudando de que el dinero sea el objetivo de las universidades, o aceptándolo como fin secundario de su actividad, ¿no sería mucho más atractiva tanto para alumnos como para colaboradores de calidad una universidad que tuviese abiertos sus contenidos?

  2. No tengo ninguna duda de eso, Buscaimposibles. La cuestión está, por una parte, en si, efectivamente, los REA son un elemento de promoción del acceso a la cultura y el conocimiento en estas sociedades. Si la cultura está disponible en Internet, pero no dispongo de un acceso a la Red, o si no tengo un ordenador, se hace difícil pensar la manera en la que conseguiré acceder a ese conocimiento.

    Por otra parte, sin duda, el objetivo central de una universidad no debería ser el sostenimiento del modelo económico, sino la educación de calidad y el acceso al conocimento por parte de la sociedad. Eso es cierto, pero ¿realmente la Universidad va por ese camino? Piensa que las principales iniciativas de REA están apoyadas sobre fondos privados.

  3. Te entiendo, pero parto de la premisa de que la cultura, la docencia, no sólo han de estar en la red. Los REA podrían verse como una innovación complementaria y disponible una vez que, por ejemplo, ha habido una alfabetización digital, un paso adicional a la simple toma de red que per se ya da el acceso a Internet.

    No sé exactamente cuál es el porcentaje de inversión en conocimiento abierto del sector educativo públic y del privado, pero si lo que dices es cierto, es un indicio más de que la calidad de la universidad, sa cual sea su caiz económico tiene una de sus patas en la apertura del conocimiento.

  4. Gracias por tu comentario. Es cierto que es una buena señal que algo así esté ocurriendo. Sin duda, es mucho mejor una universidad abierta a la sociedad, sea cual sea el origen de los fondos que la mantienen, que una institución oscura y cerrada sobre sí misma.

    Una de las partes positivas de todo esto es que otras universidades están optando por copiar el modelo -a veces sin demasiado éxito o sin demasiado orden- y abren sus contenidos al mundo.

    La cuestión está en si durará o no, y hasta cuándo.

  5. ¿Por qué vamos a la escuela, por qué vamos a una universidad? En el fondo se trata de obtener una disciplina, una manera de hacer, entrenar nuestra memoria, utilizar la lógica de nuestro pensamiento, establecer correlaciones, lo que es más fácil cuando se trabaja en comunidad.
    Hoy se habla mucho del reciclaje, queriendo decir, volver a pasar por aulas.
    El conocimiento está al alcance, hay libros, hay bibliotecas, hay conferencias públicas, está la red para aprender, y está en la voluntad de cada individuo cómo aprender y cómo acumular recursos para su día a día.

  6. Efectivamente, son muchos los recursos educativos disponibles, dentro y fuera de la Red. Sin embargo, seremos capaces algún día de superar la barrera del título para esto y el título para aquello.

    Miguel Hernández, poeta de la Generación del 27, era pastor de cabras en Alicante y constituye un ejemplo prominente de lo que un autodidacta puede llegar a conseguir. Sin embargo, para muchos de sus compañeros de corriente intelectual como Dalí o Buñuel, Hernández era simplemente eso, un pastor de cabras, no un poeta. Su pecado, haber aprendido a escribir por su cuenta, sin atender ninguna escuela.

    Este es un ejemplo de esnobismo, no hay duda, pero si lo extrapolamos, nos encontraremos en una entrevista de trabajo en la que el entrevistador trata de averiguar de dónde proceden los conocimientos teóricos del entrevistado. Lamentablemente, en el mundo real no se acostumbran a valorar, a priori, las compentencias y las habilidades, sino los conocimientos fiscalizables del entrevistado.

  7. Borges también fue un autodidacta. Diría yo que el autodidacta por excelencia. Creo que la disciplina es un trabajo interior y que de ninguna manera se puede imponer. Al menos esa es mi experiencia como escritora autodidacta y como coaching de escritura para autoras de novela romántica.

Deja un comentario