Datos, datos, quiero datos.

Hace sólo unos pocos años, cuano Internet no estaba presente en nuestras casas, en nuestros trabajos, en los vestíbulos de las estaciones de tren, en la puerta de las neveras o en el mostrador de una agencia inmobiliaria, cualquier duda se eternizaba hasta que alguien daba con la respuesta. A preguntas del estilo ¿cuánta gente debe vivir en Nueva Yorki? ¿Cuántos kilómetros debe medir la Gran Muralla china? ¿Cuándo se aparean los osos polares? ¿De qué raza es el perro de Las Meninas? o ¿cómo meterías un huevo de gallina por la boca de una botella? les seguía un apagón informativo equivalente al tiempo necesario para consultar la Espasa-Calpe, un experto en la materia, un profesor de ciencias enrollado o el número de abril de 1989 de la revista Hablemos de Perros.

Las cosas han cambiado, en un sólo click, el lector de este post ha podido saber todo lo que nos preguntábamos, sin moverse de su silla y en poco más de 30 segundos. Ya sé que no descubro nada con esto, la información está disponible en un instante y eso ya lo sabíamos. Todo es extremadamente sencillo y el conocimiento, la cultura ya puede vivir fuera de nosotros y expandirse por la red.

Esa es la luz, pero la luz tiene sombras. Hablaremos de ellas.

Por cierto, el link del huevo está roto.

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3 comentarios en “Datos, datos, quiero datos.

  1. Creo que lo expuesto es una visión simplista e internet funciona bien a nivel de “dicionario”.Es cierto que hay muchos datos disponibles sobre un tema y se requiere hacer una acción de detective para lograr obtener respuesta a preguntas no tan de diccionario.
    La habilidad consiste en crear un esquema mental cómo encontrar aquello que se busca y con grandes probabilidades se encuentra.
    El siguiente problema que se plantea es ¿es cierto aquello que estimamos como respuesta?
    No todo lo que se publica en la web es cierto.

  2. Efectivamente, la información en Internet es abundante, también las fuentes. Es cierto que es necesario desarrollar una especie de Sexto Sentido para discernir cuáles son las correctas y de qué información podemos fiarnos.

    No pretendía, sin embargo, enfocar la cuestión en ese sentido. La red funciona como un gran repositorio de información. Un repositorio dominado por la relevancia de la información que se consulta, no por la propia información en sí. ¿Es ese un peligro?

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