La melodía que llegó de Internet

La música, probablemente sólo junto a la pintura, constituye la más universal de las artes -iba a escribir artes humanas, pero he decidido no hacerlo por si acaso se ha descubierto por fin que los chimpancés son capaces de hacer música.

Las manifestaciones musicales más antiguas de las que tenemos registro escrito datan de entre 4.000 y 1.500 años a.C., pero la inmediatez de la manifestación musical -un simple tronco hueco y una rama parecen servir- nos hacen pensar que la música y el ritmo han acompañado al ser humano desde los primeros días de su existencia.

Sin embargo, podemos disfrutar de las pinturas rupestres de Altamira, pero no de la música que estos artistas interpretaron. Hasta finales del siglo XIX y la invención del fonógrafo, la música estaba únicamente pensada para ser escuchada en directo y, a diferencia del resto de artes, su vida era efímera y duraba lo que la interpretación.

El siglo XIX y su hermano mayor, el siglo XX, lo cambiaron todo. La música salió de los instrumentos para quedar grabada en discos y ser escuchada en cualquier momento y lugar, los diferentes estilos, las interpretaciones musicales y las músicas de todos los lugares del mundo encontraron por fin un medio físico donde convertirse en eternas.

Cómo no, la era digital vino a darle una vuelta de tuerca a todo esto y el mp3 revolucionó la música y la forma de acceder a ella.

¿De qué manera ha modificado la llegada de las tecnologías digitales nuestra relación con la música y con su consumo?

 

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Un comentario en “La melodía que llegó de Internet

  1. La música digital y las tecnologías asociadas han popularizado el disfrute musical, en el sentido de su copia libre sin pérdida apreciable de calidad y del disfrute en casi cualquier dispositivo y lugar.

    Esto ha tenido como consecuencia una avalancha creativa sin precedentes y una enorme fragmentación del mercado, hasta llegar al extremo actual en el que el disfrute de la música es “personal”, llegando a organizarse eventos musicales en los que un grupo de personas se junta para bailar y escuchar cada uno su propia música.

    Se asiste al mismo tiempo al fenómeno de individualización y personalización, favorecido por la tecnología y sus productos, y al fenómeno derivado de la naturaleza social de las personas de “compartir con” y de sentirse “parte de” un grupo….

    Quizás es en el ámbito de la música donde primero se empiezan a entrever estas contradicciones, especialmente en los más jóvenes.

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